Alonsistas y AntiAlonsistas o las crónicas de Españolistas y AntiEspañolistas, o las crónicas de como todo lo que es español es malo

Un gran titulo para un pequeño articulo. Cuasi parece la frase invertida de la que pronuncio Neil Armstrong en su llegada a la Luna en 1969.

La razón de este titulo, es porque en parte, porque llevo mucho tiempo observando como todo lo que es español, en vez de ser querido por toda la populación, es mas bien odiado y renunciado, como si fuese algo de produciese escosor en vez de alegria. Porque digo esto? Porque durante muchos me gustó la Formula 1, digo muchos años porque en cuanto que empezo el mandato de Michael Schumacher y de sus 7 campeonatos ganados a base de dar una vuelda de adelanto a todos sus competidores,  en parte por su merito, en parte por un coche muy mejor que los demás, y por otras razones obscuras, por la cual también tiene el titulo de piloto mas penalizado y castigado de todos los tiempos de la formula 1.

Me vuelto a reenganchar pasados unos años con la llegada de Fernando Alonso a la formula 1 y de la forma muy buena con que ha bloqueado una jubilación en su máximo apogeo a nuestro amigo Schumacher. Creo que Fernando Alonso es uno de los mejores pilotos de siempre en la F1, y puede ser que la forma directa y sincera que tiene de decir las cosas, haga por veces que se le tenga de antipático, arrogante y muchas otras cosas que se diz de ele.  Y aqui entro en el grano, las cosas malas que se dice de Fernando Alonso, vienen en gran parte de  …. No, no ingleses. No, … tan poco de Alemanes, …. De españoles. Si es cierto, entrar en cualquier foro de éxito sobre formula 1, es entrar en una guerra de palabras entre Alonsistas y AntiAlonsistas. Unos defendiendo y los otros atacando, criticando, poniendo en tela de juicio a los hechos del piloto, como si fuese el tío que acaba de impedir que un español se haya hecho campeón del mundo.   Y no estoy hablando de criticar de forma positiva fallos, pero guardando algun tipo de cariño por alguien que todas las semanas está contribuyendo para una imagen mas fuerte de España, y de que todas las semanas, se hable del buenos que son los talentos españoles, en coches, en motos, en futebol, en tennis, en natación, en basket, etc…. No atacar con ferocidad y con odio, porque el hombre ha sabido llegar a lo mas alto de la categoria de carreras de coches.

Entrar en un foro ingles, es del todo diferente, hay mucha gente que le gusta Hamilton, y hay muchos otros que no le gustan, pero se nota que la forma como hablan del piloto, es respetuosa y que están orgullosos por tener un piloto como el en la formula 1. El proprio anuncio que hay ahora en la televisión de Vodafone, que imagino que sea solamente para España, es prueba de eso, donde de forma sutil dicen que una película es tanto mejor cuanto mejor es malo de la película, mientras que aparece el mclaren de Hamilton pasando en imagen.

Aqui todo el revés, y Alonso es solamente la forma mas visible del tema. Porque se puede extrapolar a otros deportistas y a cuasi toda la sociedad española, de como nunca acepta, los gran hechos de compatriotas, o que no aceptan los que intenten defender la unidad de un país, sobre su ruptura, también muy bien demostrada en estos últimos dias, con la necesidad de hacer recortes por todas las comunidades autonómicas.

En otros países esto no existe. Los franceses están orgullosos de seren Franceses y de todo lo que es Frances, los Alemanes, Los Ingleses, Los Italianos, y podría continuar por muchos otros países, donde hay orgullo y vanidad de ser de un país. Aquí, parece que hay vergüenza, y hay rabia y envidia por todo lo que pueda transmitir una valores y unos talentos sólidos y universales de lo que pueda ser España.

Y ojo que no soy Español 😉 Lo digo viendo desde la barrera.

HUERFANO DE LIDER Y ALTERNATIVA. OBAMA, VEN.

No era mi intención introducir elementos políticos, pero esta semana no se puede hablar de otra cosa tras el apoteósico espectáculo ofrecido el día 20 en el que me he recreado con el deslumbramiento washigtoniano y la invitación al trabajo y la unidad hecha por el nuevo presidente. Ante lo vivido no puedo por más que comparar con nuestra “cutre” raza política de la que me avergüenzo y no me queda más remedio que decir que siento envidia, mucha envidia de los americanos. Me siento huérfano de líder y representante y desilusionado ante la falta de alternativa. Tras leer un artículo del sagaz y agudo S. Mccoy no puedo menos que identificarme con él y trasmitirlo.

A pesar de lo dicho, “he de reconocer que no he sucumbido bajo el encanto de Barack Obama. Las palabras en política, como bien es sabido, se las lleva el viento. Y ningún gestor pasa a la posteridad por el ardor de sus discursos sino por el valor social de sus acciones. La concordancia entre el dicho y el hecho se ha convertido en algo excepcional en ese manejo delegado de la cosa pública que es la democracia, pudiendo proceder las divergencias entre uno y otro de la incapacidad propia o derivada para cumplir lo prometido. En España tenemos un ejemplo palmario del primer supuesto en la figura del hombre de la ceja, incapaz de tener una visión realista de la propia situación nacional y de tomar en tiempo y forma las medidas adecuadas para contener las amenazas y reconducir las situaciones. O, al menos, de intentarlo de una forma medianamente coherente y no pegando tiros a diestro y siniestro a través de medidas deslavazadas e inconexas. Obama, por su parte, puede convertirse en un paradigma del segundo caso: imposibilidad de hacer presente en la sociedad el cambio anhelado por la ausencia de los resortes necesarios para llevarlo a cabo. Sin apenas margen en política monetaria y cambiaria, salvo ruptura dramática con sus socios comerciales y/o financiadores, todo queda en manos de un estímulo fiscal a acumular a lo ya publicitado, que es mucho en términos de peso sobre el Producto Interior Bruto de aquél país, con las implicaciones a medio plazo que eso supone. El hombre propone y el presupuesto y la realidad económica disponen. Es así.

Sin embargo, hay que reconocer al nuevo inquilino de la Casa Blanca, por caer de forma deplorable en el argot periodístico, un intangible de importancia fundamental en nuestros días: el liderazgo, entendido como la capacidad de aglutinar esfuerzos hacia una meta establecida de antemano. Obama se ha echado el país a sus espaldas, ha activado los elementos motivadores necesarios para poner a la sociedad estadounidense en funcionamiento y se ha encargado de recordar que sólo llega a su destino quien emprende el camino, no importan las dificultades. La marca electoral Podemos alude a un esfuerzo colectivo que únicamente se puede lograr mediante contribuciones individuales. Absolutamente genial. Veremos a ver cómo se dota de contenido final su proposición de partida. No lo sabe ni él. Pero al menos ha activado los resortes necesarios para poner un poquito de esperanza entre el batiburrillo diario de experiencias negativas que los fundamentos de la economía estadounidense produce. Orgulloso de su nación, de la Historia norteamericana, de los principios que rigen su patria y de los símbolos que la representan, ha sabido dotar al continente conocido de un contenido novedoso que ha generado entusiasmo inlcuso más allá de las fronteras de su país.

Igualito que en España. La pretensión de Zapatero de arrogarse un liderazgo similar al de Obama es de un patetismo que roza el esperpento. Si alguna vez pudo haber mimbres para ese cesto, cosa que dudo, ya no es el caso. No hay color, nunca mejor dicho. No sólo carece del elemento novedoso que es parte intrínseca del éxito del líder demócrata, sino que han sido sus propias actuaciones en los últimos casi cinco años de gobierno los que le han descabalgado de tal pretensión. Se lo ha ganado él solito, negando primero la crisis, minimizando su impacto después y yendo a remolque de los acontecimientos en los últimos meses. Ni diagnóstico, ni tratamiento, ni implantación. Eso por no entrar en otros elementos de carácter histórico, geográfico o social que hacen que sea contemplado por una parte relevante de la población más como un mal necesario que como un dirigente aglutinador. De hecho, lo normal en unas circunstancias como las actuales es que hubiera otro que se adjudicara su papel. Alguien capaz de presentar una alternativa susceptible de vencer de forma activa, y no por el mero curso de los acontecimientos, la tradicional inercia y pereza al cambio del votante con un poquito de sentido de estado, solidez argumental, buen equipo y mirada de futuro. Sorprende, más allá del eco mediático que la acompaña, la capacidad de Rosa Díez de asumir parcialmente ese papel sin entrar frontalmente en las cuestiones que afectan al bolsillo de los españoles, la principal preocupación de la ciudadanía en este momento. Una prueba más de la existencia de ese vacío de referencias que es una oportunidad única para el político que sea capaz de aprovecharse de ello… en beneficio de todos.

Mucho pedir, parece. Y es que, cuando a servidor le preguntan, el mensaje es invariable. El problema de España no es lo malo conocido, que también, sino la falta de algo bueno por conocer. Simplemente no hay alternativa. De la agresividad de la primera legislatura, Rajoy ha pasado a la tibieza que ha caracterizado su actuación en los últimos diez meses hasta el punto de que muchos de sus votantes se preguntan, ¿dónde está el PP? El control interno del partido es subsidiario a la labor de defensa de los principios e intereses de los votantes. Así ha de ser siempre. Pero más en un momento como el actual donde hay que mostrar toda la categoría política de la que uno es capaz, por el bien del país. Lo contrario es una perversión de la actividad pública que inhabilita a quien la ejerce, pese a que nos hayamos acostumbrado a ella. Y más cuando la nave, a pesar de sus esfuerzos, hace igualmente aguas en varios frentes. Doble error. Es de todos sabido que en un sistema de baronías como el que caracteriza a la oposición en la actualidad, el liderazgo no puede venir nunca de dentro afuera, sino de fuera adentro. El reconocimiento del personaje en el ámbito electoral es el que justifica su posición de primus inter cuasi pares dentro de la estructura organizativa. Desgraciadamente para nuestra nación, por su condición de alternativa, Rajoy ya no es percibido como un líder de puertas afuera. Lo normal es que deje igualmente de ser reconocido como tal dentro de las paredes de Génova. Al tiempo.

¿Necesita España un Obama? La respuesta para servidor es un indudable sí. La política española pide a gritos un soplo de aire fresco que ni Zapatero ni Rajoy pueden ya aportar. Están ambos amortizados, uno por exceso, otro por defecto. Un nuevo liderazgo. Alguien que, conocedor de la realidad nacional y consciente de las dificultades plurianuales que de la misma se derivan como sigamos por este mismo rumbo, sea capaz de involucrar al conjunto de la ciudadanía en una Nueva Transición que permita corregir, con una visión crítica y constructiva, los errores que se han cometido hasta ahora, sentando así las bases que han de configurar nuestro futuro en los próximos no años sino décadas. Es una tarea que parece imposible a día de hoy pero es cuestión de creérselo. Nosotros también podemos. Tenemos la Historia, tenemos la materia prima, tenemos el orgullo. No somos menos que nadie. Aún estamos a tiempo. Lo importante no es caer sino saber levantarse; la inteligencia no es no errar, sino aprender de las equivocaciones. Necesitamos esa mano que nos dé el empujón inicial, que nos devuelva la ilusión. Que nos diga, mira al que está a tu lado, él comparte tu camino, desde su región, su condición social, su formación académica y, por ende, comparte tu destino. Somos diferentes pero somos uno en busca de lo mejor para todos. Estas son palabras que, como las de Obama, mueren tan pronto se escriben. Pero que ojalá alguien las haga un día realidad. Por el bien de todos.”escher1