La insostenible ligereza de las cosas modernas

Esta mañana he tenido que ir al notário a firmar unos documentos para la empresa en que trabajo,  un de esos momentos, donde cuentas que nada te va a llamar a la atención, dado que no existe nada mas sério que un notário.

Mientras que estaba en su despacho, el teléfono sonó, y el hombre intento atenderlo, y siempre que intentaba coger el teléfono, este se caiga al suelo, por la falta de peso del aparato, y que no era capaz de aguantar la tensión del cable tirado por la mano.

Este me hizo recuerdar que a mi me pasa lo mismo con todos los telefonos fijos que utilzo ultimamente, sea en oficinas o en casas. Pero como la mente tiene una capacidad de derivar alucinante, esto me recuerdo tambien del hecho que hoy en dia, supuestamente de calidad, muchas de las cosas que se hacen o se venden son hechos con mucha ligereza.

La ligereza se puede tomar de dos formas totalemente diferentes: i) que se ahora en los materiales utilizados para fabricar mucho de los objectos que utilizamos (o bien porque ya nadie espera conservar algo toda la vida, porque simplesmente hay que hacer que la gente compre mas y que no utilice  toda la vida); ii)  o que los principios que hay por detrás de la decisión de hacer cosas de mala calidad, y con poco funcionalidad, sean también muy ligeros.

En cuanto al punto i) no hay duda, que hoy las empresas no quieren que las cosas se pasen de padres a hijos, y ni mucho menos que algo pueda durar toda la vida. Todos los objectos que utilizamos en nuestra vida cotidiana están pensados para durar lo suficiente para ir mas allá de la garantía que se pone. Si la garantía es de 2 años, pues las probabilidades que se estropee o rompa a los 2 años + algunos días aumenta exponencialmente.

En relación al punto ii) es mas dificil de ver, y es necesario estar muy atento a lo que nos rodea, pero vivimos en una sociedad ligera de principios morales y eticos, y donde todo lo que sea intentar traerlos o hacerlos notar, es mal visto y “odiado”. Vivimos en una sociedad, donde lo joven, lo guapo, la riqueza, el status quo son mas importantes, que ser honrado, amigo, sincero, valiente, integro. Todo vale para llegar a esta meta y todo lo que esté en contra es destruido, ridicularizado y puesto de lado.

Hace unos dias, cuando venia de coche con mi familia, en una estación de servicio, vimos una familia que viajaba con sus hijos, y con el padre de uno de la pareja, el tipico señor abuelito, de avanzada edad, gestos lentos y torpes, pero mirada picara, de los se solia ver por los parques de ciudades y pueblos de muchos paises, y sobretodo en muchas paradas de carretera, con las familias a camino de alguno dia de descanso. Hoy esto ya no se vé. Las calles parecen estar desiertas de viejez, toda ella remetida al secreto de las residencias de la tercera edad. Si vives cerca de una, entonces es posible que algun domingo que otro, se vea algún abuelete/a, con suerte, a la que la familia no ha abandonado totalmente, siendo paseado por las calles un ratito, quisa mas para aliviar la consciencia del que pasea, que el bien del que es paseado.

Hay ligereza. Mucha ligereza en nuestra sociedad.

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