Filosofia sobre dos ruedas

Desde que me conozco que me gusta andar de bicicleta. En el momento que mi padre me puso sobre una bicicleta y sin ruedins empezé a pedalear, cabello al vento, las manos temblosas y ziguezagueando por la calle, mientras intentava no perder el equilibrio, que me apasiono el placer de que se disfruta sobre dos ruedas. Y esto que mi primer trayecto solo no ha durado mas que unos cuantos segundos. El tiempo de encontrarme con otro niño que venia en dirección contraria (también de bici) y que yamos empezado la danza de la duda sobre derecha izquierda o izquierda derecha, con un sonoro encontrazo y caida incluida.

A partir de ai no paré mas. Con la evolución, las bicicleta han ido ganando en confort y prestaciones y sobretodo en altura. Hoy en dia se pedalea desde mucho mas alto, y la sensación que uno tiene es como la de volar, volar junto al suelo, mientras que los restantes mortales van andando sobre la acera.  Mientras que uno vuela fisicamente, su espirito también lo hace, y no hay nada de mas aplacible que dejar su mente en modo subconsciente pensando sobre todos los temas del a dia que le preocupan o le aportan placer, que le agobian o le alibian. Pensar. Pensar, mientras que las piernas tiran a toda velocidad  una cadena sin fin.

Uno piensa sobre la vida, y sobre lo duro que es vivir. Uno piensa sobre la familia y lo duro que ser hombre de familia. Uno piensa sobre el trabajo, y lo duro que es trabajar hoy en dia. Pero después de que pasen los primero dolores de piernas, y ya no se siente nada mas que el viento sobre la cara, la respiración ofegante y el corazón que bombea  dentro del pecho, uno empieza a pensar lo bonito que es la vida  y cuanto merece vivirsela, lo importante que es la familia para tener una punto de referencia en esa vida, y que los problemas de trabajo, no son nada, cuando vistos desde la perspectiva de toda una vida que queda por delante para vivir. El importante es saber que después de una cuesta arrriva vendra una descida y que será mas facil pedalear, y que incluso se podrá accelerar al maximo de sus capacidades para sentir la embriaguez de ir demasiado rapido.

Lo importante es mover en cadencia y con ritmo en un sucessión sin fin subidas y bajadas de piernas, no  parar ni cuando parezca que estas ya no quieren mover, o que el corazón va explotar dentro del pecho. No parar, porque cuando uno para, es cuando mas costa la recuperación y el cojer de nuevo la velocidad necesaria para avanzar a buen  ritmo.

La mayor de las veces uno va solo, pero frecuentemente encuentra a otros ciclistas en dirección contraria o la misma dirección, en eso momento uno se alegre de ver que no está solo al largo del camino, y que siempre tiene referencias importantes para seguir adelante, Familia, amigos, compañero y hasta mismo inimigoso o gente que a uno le guste menos, todos ellos son referencias importantes que permiten seguir adelante en el camino en al vida, mientras que uno hace filosofia sobre dos ruedas.

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