Ante la muerte de Eluana Englaroe

Continuamente sufrimos golpes que atentan contra el sentido común. Se habla de la muerte digna de los que sufren o del derecho de la madre que quiere abortar. Dejando aparte consideraciones morales y desde un punto de vista estrictamente técnico cabe hacer algunas valoraciones ante esta mal llamada muerte. No aguantó las dos semanas de vida que auguraron los médicos que la atendían. Llevaba  pocos días sin ingerir agua ni alimentos y el lunes pasado murió de inanición. Murió de una parada cardíaca después de una crisis provocada por la deshidratación. Aunque la Fiscalía no encuentra indicios de crimen, la Justicia italiana ordenó que se realizara una autopsia para esclarecer la causa de su muerte.

 

Beppino Englaro cuenta que su hija Eluana conocía lo que era estar en coma antes de caer en estado vegetativo persistente. Que un amigo suyo había sufrido un siniestro similar y que tras la última visita que le hizo en el hospital ella le hizo prometer que ocurriera lo que lo que ocurriera no la dejase en aquel estado. ¿Puede una adolescente hacerse un planteamiento vital de este calibre? ¿Es cierta la versión del padre? . Pero ante todo, es aceptable?

 

El presidente de la Asociación de Médicos Cristianos de Cataluña, Josep María Simón Castellví, ha contado que, nuevamente, la historia se repite como pasó con Piergiogio Welby o Ramón San Pedro, y que la mentira sale a escena. “Son justificaciones a posteriori. Nunca se enseñan todas las cartas y nada más producirse la muerte se procede a incinerar el cuerpo haciendo desaparecer todas las pruebas”, explica.

 

¿Qué hay de la madre de Eluana? El doctor Simón afirma que, al parecer, ella no compartía la opinión de su marido y no quería que se dejara de alimentar e hidratar a su hija, una joven que respiraba sin necesidad de ayuda y era capaz de tragar y mover los párpados. Actualmente la madre de Eluana padece un cáncer terminal pero, hasta que pudo, la estuvo cuidando. Iba a verla y le daba yogur.

 

¿Se puede dejar morir de inanición a un enfermo que acepta la alimentación pero que no puede comer por sí mismo? Simón Castellví afirma que “A una persona no se le puede negar lo más básico, como se le ha hecho a ella. Ella tragaba, como tantas personas que padecen Alzheimer o son cuidadas en residencias.  Lo grave es que se le haya suspendido la alimentación natural. Sin temor a equivocarnos es sin duda, es un homicidio por omisión”.

 

“Dejar morir de sed es un homicidio”

 

El experto en eutanasia y bioética y derecho, José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI), opina que “los cuidados mínimos como son la hidratación y la alimentación acabarán siendo una norma en Italia que impedirá su suspensión. La polémica reside en que se extienda la idea de que se puede matar por omisión de tratamiento a una persona, ya que esto es un homicidio. La pregunta es ¿se puede cometer un homicidio para evitar sufrimiento? No sabemos si Eluana padeció o no, pero el proceso de deshidratación es duro. La expresión ‘desconectar’ en este caso es inadecuada porque ella respiraba sin necesidad de ayuda; lo que ha ocurrido es que la han dejado morir de sed”.

 

La directora del departamento de Filosofía del Derecho y del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Navarra, Ángela Aparisi, resalta que “millones de seres humanos son incapaces de alimentarse personalmente y que no por ello se demandan sus muertes”. “Eluana no necesitaba respirador automático, podía llegar a asimilar otro tipo de alimentos, -como yogures- e, incluso movía los párpados. Los cuidados dirigidos a la alimentación y a la hidratación de Eluana no eran medios extraordinarios -y mucho menos artificiales, como algunos han dicho-, para mantener con vida a esta persona. No nos encontrábamos ante una vida “tecnificada”, ni ante un encarnizamiento terapéutico”, explica.

 

“Ante la multitud y pluralidad de situaciones en las que la Medicina quizás no puede curar, la solución más adecuada no es matar, sino cuidar, como confirmó hace apenas unos días la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa al aprobar la Resolución 1.649 titulada ‘Cuidados paliativos: un modelo para una política social y de salud innovadora’”.

 

Al igual que Serrano Ruiz-Calderón, argumenta que negar a una persona que lo necesita de alimento e hidratación -provocando su muerte por hambre y sed-, puede ser considerado un homicidio por omisión. “El derecho así lo ha contemplado siempre”, recuerda la jurista.

 

“Deshacerse de una carga”

 

El médico bioético Gonzalo Herranz, por su parte, argumenta que “Eluana era una paciente en estado vegetativo persistente” y que “estos pacientes tan especiales necesitan ser atendidos y cuidados: una tarea que exige dedicación y que, al cabo de años, puede llegar a cansar. Pero eso se resuelve con la ayuda solidaria”. “Lo que ha hecho especial este caso ha sido su utilización para provocar un debate y justificar el abandono de quien no puede valerse por sí mismo y que necesita ayuda continuada”.

 

“Dar de comer y de beber, mantener la higiene corporal, ventilar la habitación, son acciones exigidas por la dignidad del paciente. No se necesitan normas: forman parte del mínimo moral de respeto y aprecio”, sentencia. “Los cuidados que de ordinario necesita un paciente en estado vegetativo persistente no son muy distintos de los que necesita un bebé. No son tratamientos médicos: son atenciones domésticas”, explica, y añade que “se ha instrumentalizado esta situación y montado una  operación publicitaria para divulgar la idea de es muy práctico, avanzado y ético deshacerse de alguien que es una carga”.

 

Según estima el doctor Simón, “en España puede haber una docena de personas en la situación de Eluana y, ampliando criterios, en una situación parecida, quizá unos 400”. “No muchos”, apostilla, pero el debate sigue abierto. Llegara un día en que nos asombraremos  de lo que ahora se puede ver como casi normal: aborto o vil asesinato, eutanasia u homicidio por omisión, etc….Por lo que vemos “El hombre no deja de un lobo para el hombre, es el peor enemigo, es un auténtico depredador”

 

 

ANTE LA MUERTE DE ELUANA ENGLARO

eluana